Uno de los aspectos que en la
iglesia actual es motivo de consulta constante, es lo relacionado al rol de
liderazgo que la mujer viene desarrollando dentro de la iglesia, basado en
suposiciones fuera de contexto de lo que la Biblia dice al respecto. Y, ante
todos los argumentos que puedan surgir a favor de esta distorsión del rol
bíblico de la mujer en la iglesia, quiero que tengamos en cuenta algunos
aspectos mucho más relevantes que la Biblia presenta sobre este tema.
El hombre y la mujer fueron
creados por Dios iguales en dignidad pero diferentes en rol. En el libro de Génesis
encontramos que cuando Dios creo a Adán le otorgó autoridad para administrar el
huerto y le da la indicación de que no comiera del fruto, y luego creó a Eva,
lo que nos muestra que todo lo concerniente al ejercicio de liderazgo y aun de
la enseñanza de la instrucción del mandamiento de Dios lo otorgó a el hombre y
a Eva la creo para que fuera ayuda idónea del hombre en su labor (Génesis
2:15-24). Podemos entonces observar la diferencia en los roles que Dios mismo
diseñó desde el principio de la existencia humana.
A lo largo de la historia del
pueblo de Israel en el Antiguo Testamento, Dios, de manera soberana, llamó a
hombres para que ejercieran la labor de liderar en los asuntos espirituales del
pueblo, como sacerdotes del templo y como profetas a quienes encomendó tareas
trascendentales.
En su ministerio publico,
Jesús llamó a doce varones a quienes instruyó como apóstoles para que fuesen el
fundamento de Su iglesia luego de que Él ascendiera al Padre. No es extraño que
nuestro Señor continuara delegando ese tipo de autoridad espiritual al hombre
antes que a la mujer, pues Él mejor que nadie conocía el diseño de ambos. Vemos
también, que al momento de instituir líderes en ese primer siglo de la iglesia,
siempre fueron hombres fundando y gobernando esas iglesias.
La mujer es ayuda idónea en la
labor que Dios ha demandado del hombre. En la carta a la iglesia de Éfeso, el apóstol Pablo les recuerda a la mujer y al varón el rol que cada uno debe desempeñar
dentro del matrimonio, a la mujer como figura de la iglesia, sujeta a Cristo, y
al varón como figura de Cristo cabeza de su iglesia. Es pues, el rol de cada
uno en el matrimonio, una parábola viviente de la relación que Cristo tiene con
su iglesia. ¿Podríamos pensar en que lo intransigente que seria que los papeles
se invirtiera? ¿Cuál sería el mensaje que se trasmite entonces?
En la actualidad de la iglesia muchas denominaciones han optado por ubicar a mujeres en cargos de liderazgo que atentan contra el modelo bíblico antes expuesto. Entre los argumentos mas destacados podemos encontrar, es que los hombres tampoco están ejerciendo de la manera apropiada su rol dentro de la congregación. Si bien la cultura que pretendo igualar los roles se esta introduciendo en los hogares de la iglesia, la enseñanza bíblica tiene la suficiente base para derrumbar todos esas concepciones mundanas.Pero si el varón olvida la responsabilidad escritural que Dios ha puesto sobre él, muy probablemente se continúe padeciendo del este fenómeno feminista dentro de nuestras congregaciones.
El comienzo de la solución esta en que ambos, tanto el hombre como la mujer, en la iglesia, vuelvan a revisar el diseño de Dios para estos asuntos, y que primeramente los varones de nuestras congregaciones se esfuercen por ser en todo hombres bíblicos, enseñando a sus esposas con amor a ser también mujeres conformes al diseño de Dios. En estos los que fuimos llamados a gobernar la iglesia como pastores y lideres de nuestras iglesias tenemos una enorme responsabilidad y trabajo.
Quiero hacer énfasis en que la idea no es de ninguna manera, mostrar que la Biblia condene o menosprecie a la mujer en dignidad en estos asuntos, porque no es
así, sino que busca conducirla a tomar el lugar para el cual Dios la ha
diseñado.
Primeramente ella fue diseñada para ser amada, de la manera en la que Cristo
ama a su iglesia y dio su vida por ella (Efesios 2:25). Fue llamada a estar sujetas a sus
maridos (Efesios 5:22-24; 1 Pedro 3:1); a ser ayuda idónea al hombre (Génesis 2:18, 22); a enseñar a las mujeres más
jóvenes y a sus hijos, en la piedad (Tito 2:3-5); y a predicar el evangelio como
toda la iglesia lo debe hacer.
En
la obediencia y aplicación de este modelo bíblico para la mujer, le da gloria al
soberano y Santo Dios.
Por: Germán Andrés Aguilar Dávila
Estoy de acuerdo, los hombres tienen una gran responsabilidad sobre sus esposas y de ellos dependerá que los principios que Dios manda sean acatados
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con lo que dices acerca del diseño de la creación cuando se trata de establecer los roles del hombre y de la mujer. Es muy importante definir esto desde la perspectiva de Dios. Pablo apeló a este argumento en 1Co 11:3 "Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo." Este es quiza el argumento mas contundente, pues establece claramente el orden de autoridad existente en el reino de los cielos.
ResponderEliminares adecuado y necesario empezar a argumentar desde la misma creación. también de allí se puede concluir que el mandato del hombre como cabeza de la mujer, refleja la naturaleza de Dios como un ser de orden.
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